El silbato marca el inicio del turno. Afuera de la planta, la fila avanza, adentro la banda no se detiene. Entre esa marea anónima camina una madre que, desde hace semanas, no duerme bien. Trabaja, cumple, y aun así carga un miedo que no se ve en el reloj checador: el miedo a que la homofobia alcance a sus hijxs.
Hace unos días, esa madre escribió a nuestra página. Nos pidió apoyo y, sobre todo, nos pidió anonimato. El mensaje era claro: un compañero de trabajo presume ser homofóbico, dice que “les dan ganas de golpear” a las personas LGBT+ y aumenta el tono cuando habla de mujeres lesbianas y de personas trans. La madre teme por su familia. Sabe que su hijo es trans. Sabe también que ese compañero conoce dónde trabaja.
Lo que pasa cuando normalizamos la violencia
Esto no es un caso aislado. Desde años atrás, en Orgullo Rosarito hemos recibido quejas sobre discriminación laboralen distintas fábricas de Playas de Rosarito, especialmente contra personas trans. Un ejemplo repetido: los baños. A muchxs se les niega el acceso a cualquier baño—ni el de hombres ni el de mujeres—, obligándoles a salir del área para encontrar otro. Es humillante, inseguro e ilegal.
Hemos llevado estos reportes a autoridades municipales. A la fecha, no hemos visto respuestas estructurales. Y cuando las instituciones normalizan el silencio, el mensaje que reciben lxs agresores es que pueden continuar.
La decisión de alzar la voz
En el caso de esta madre, las quejas internas sí se presentaron: ante Recursos Humanos y ante el sindicato. La respuesta fue insuficiente. Ante el riesgo, nos pidió acompañamiento. Junto a otra organización aliada, cubrimos su transporte desde Rosarito hasta la Secretaría del Trabajo en Tijuana, donde presentó una queja formal. Nos confirmaron que el proceso estaba bien encaminado y que habría verificación en la empresa.
Mientras esperábamos, la madre nos describió un patrón más amplio: discriminación por edad, género, orientación sexual e incluso discapacidad. Comentó que, frente a incidentes, lo máximo suele ser una “llamada de atención”. También señaló que se conforman sindicatos internos, pero las decisiones no siempre se traducen en protección real para las personas.
A la par, nos recordó que sí existen ejemplos positivos en la ciudad: lugares de trabajo donde se han establecido protocolos, sensibilización y respeto cotidiano. Sí se puede hacer distinto. Sí se puede trabajar sin miedo.
No es teoría, son vidas
La madre nos contó del camino de aceptación con su hijo: cómo aprendió a escucharle, a nombrarle y a defenderle. Nos lo dijo con honestidad: “me costó, pero lo estoy logrando”. Ese es el tipo de amor que transforma ciudades: el que entiende que no hay nada que “arreglar” en la diversidad; lo que hay que arreglar es la ignorancia que la violenta.
Nos preocupa especialmente la situación de las personas trans en la maquila: cuando no pueden usar el baño acorde a su identidad, cuando callan agresiones por miedo a perder el trabajo, cuando se les hace sentir que su existencia es un “problema”. No lo es. El problema es una cultura laboral que no ha alcanzado el estándar mínimo de dignidad.
Nota editorial sobre identidades y nombres
Para proteger la seguridad de la denunciante y su familia, y para no entorpecer ningún proceso de verificación oficial, hemos decidido omitir los nombres de la empresa y del presunto agresor en este artículo público. Los datos completos obran en poder de las autoridades laborales y de Orgullo Rosarito para seguimiento institucional. Si eres prensa o autoridad y requieres ampliar información con fines de verificación, escríbenos por nuestros canales oficiales.
Nuestra prioridad es clara: la seguridad de las personas y el avance de cambios reales en los centros de trabajo.
Lo que sí debe cambiar (y puede cambiar ya)
- Baños inclusivos y acceso sin trabas para personas trans, conforme a su identidad de género. No es un favor: es parte del derecho al trabajo digno y libre de discriminación.
- Protocolos escritos contra la discriminación y el hostigamiento, capacitaciones periódicas y conductos de denuncia con garantías de no represalia.
- Sanciones reales a conductas homofóbicas y transfóbicas, no “llamadas de atención” simbólicas.
- Señalización y comunicación que dejen claro que la empresa protege a su personal LGBT+.
Si te está pasando a ti
- Seguridad primero. Evita confrontaciones directas si percibes riesgo. Busca acompañamiento.
- Documenta. Anota fechas, horas, lugares, personas presentes y citas textuales. Guarda mensajes, audios o videos cuando sea seguro hacerlo.
- Denuncia internamente. Presenta tu queja por escrito ante RH y, si aplica, ante el sindicato. Pide acuse de recibo.
- Acude a la autoridad laboral. En Baja California, la Secretaría del Trabajo atiende quejas formales. Si necesitas, podemos acompañarte.
- No estás solx. Contacta a Orgullo Rosarito por DM o correo. Te orientamos, te acompañamos y ayudamos a escalar el caso.
- Salud emocional. Buscar apoyo psicológico no es signo de debilidad; es parte del cuidado. Te podemos canalizar.
La legislación mexicana prohíbe la discriminación por orientación sexual e identidad de género en el empleo. No es “polémica”; es derecho.
A las empresas y a las autoridades
A las empresas de Rosarito: la talla de su cultura laboral no se mide por los eslóganes, sino por lo que ocurre en el turno, en los pasillos y en los baños. Implementen protocolos, capaciten a sus equipos, sancionen conductas de odio. Es más barato y más ético construir respeto que gestionar crisis.
Al Ayuntamiento y a la Dirección de Diversidad: urgen mesas de trabajo funcionales, seguimiento a casos y campañas de sensibilización dentro de los parques industriales. La vida digna de nuestra gente no puede esperar a la próxima administración.
Cerrar filas: comunidad
Ese día, en la Secretaría del Trabajo, la madre firmó su queja. Nos despedimos con un abrazo largo, de esos que sostienen.
Cuando una persona alza la voz, deja de estar sola. Cuando una ciudad escucha, deja de ser indiferente. Rosarito tiene que elegir qué tipo de ciudad quiere ser.
En Orgullo Rosarito elegimos lo obvio: que nadie tenga que cruzar la puerta del trabajo con miedo.
¿Necesitas apoyo o acompañamiento? Escríbenos por nuestros canales oficiales. Si eres prensa o autoridad, podemos coordinar una reunión de verificación sin exponer identidades.
